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Como es la vida llevando un corsé para la escoliosis

Imagínate restringido, todo el día y toda la noche, y no ser capaz de agacharte. Eso es lo que significa llevar un aparato ortopédico de la escoliosis.

La escoliosis es la curvatura anormal de la columna vertebral. No sólo afecta a la columna vertebral, pero también pone un stress físico en su cuerpo. Esto incluye los pulmones, corazón, nervios y articulaciones y también puede causar dolor crónico en muchas áreas del cuerpo.

Desde que era joven, mi madre siempre había notado una curva en mi espalda. Después de examinar mis radiografías el médico diagnosticó mi condición como escoliosis de 29 grados. Nos informó que tenía una curva moderada que sin tratamiento podría convertirse en una curva severa y requerir cirugía.

El tratamiento fue un pedazo grande de plástico moldeado a mi cuerpo que tuve que llevar día y noche. En ese momento sólo tenía 9 años, y habían mezclado muchas emociones sobre la situación. El corsé era de mi coxis a debajo de mis hombros. LLevarlo a la escuela en un principio fue un reto, pero tenía apoyo de todos mis amigos. En vez de burlarse, llegaron a tener curiosidad e incluso querían probarlo. Era gracioso cuando niños trataban de llamar en mi corse como una puerta y se hacian daño en los nudillos. A veces usar el corsé era insoportable, especialmente viviendo en el calor de Florida.

El segundo verano con mi corsé, terminamos mudándonos a Nueva York, lo que significaba que no sólo tuve que hacer nuevos amigos, sino también tuve que presentar a mi corsé. Mis nuevos amigos me dieron apoyo moral y físico. Pasado el tiempo, y crecí y tuve que cambiar mi viejo corsé porque era demasiado pequeño, como los cangrejos cuando crecen fuera de su cáscara.

No fue hasta el verano pasado que mi curva realmente aumentó. Mi curva subió unos impresionantes 12 grados en cuestión de tres meses debido a una etapa de crecimiento, dejándome con una curvatura de 41 grados. Mi médico me advirtió que si subia 5 grados más, podia enfrentarme a la cirugía en un futuro previsible.

Todavía llevo corsé y he evitado la cirugía por el momento. Mi corsé puede ser mi mejor amigo y mi archienemigo. No sólo me ha enseñado la independencia y confianza en mi mismo, también me ha enseñado a aceptar mi condición y me da el coraje de hablar con muchos niños y adultos. A pesar de que tener escoliosis a veces puede ser una lucha, no me define, sólo me hace más fuerte. ¡Después de todo, estoy doblado, no roto!

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