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Testimonios

Me diagnosticaron escoliosis a la edad de once años. Mi columna sufría un fuerte deterioro: la curva inferior era de 38 grados y, la superior de 40. Mis médicos estaban muy preocupados ya que era algo muy grave aunque no experimentara ningún dolor en aquel momento. Sólo me di cuenta de que mis hombros y mis caderas estaban descompensados. Las únicas opciones que ofreció mi médico para mejorar mi situación pasaban por un aparato ortopédico o la cirugía. De pronto mi vida cambió, y yo ya no era un niño sin preocupaciones.

Después de usar el aparato ortopédico durante varios años seguía sin notar ninguna mejora. De hecho, mi curvatura incluso empeoró. Era muy incómodo y sin embargo mi escoliosis siguió progresando. He intentado someterme a algunos métodos medicinales tradicionales chinos, así como a la fisioterapia, pero nada alivió mi dolor ni redujo mis curvas. Me daba mucho miedo pasar por el quirófano, pero yo sabía que tarde o temprano iba a llegar a tener que hacerlo. Pensaba que no encontraría ninguna forma de mejorar sin recurrir a la cirugía.

Cuando conocí al Dr. Lau la curvatura de mi columna era de 50 grados y la cirugía correctiva era inminente. No podía creerme todas esas historias sobre la recuperación. Por suerte, comencé el tratamiento y me di cuenta de que ambas curvas se habían reducido en 5 grados. Este fue un gran éxito para mí teniendo en cuenta que mi tratamiento se produjo durante el período de nivel O y que estaba muy ocupado con los deberes. Noto mi espalda mucho más fuerte, y ahora mis hombros y las caderas están al mismo nivel. El Dr. Lau me ha devuelto la esperanza. Espero poder conseguir mucho más en el futuro.

L. Si Hui

L. Si Hui
18yr old, Student
Singapore
Lim Ching Mae

Cuando tenía 12 años, el gobierno envió enfermeras a los colegios para comprobar la salud de los estudiantes. Pero yo fue el único al que enviaron a una sala pequeñita. Las enfermeras que estaban allí me miraban muy preocupadas. Nunca olvidaré ese día. Me pidieron que me inclinara y me confirmaron que padecía escoliosis. Me mandaron al hospital general y el médico me dijo que tenía que utilizar corsé.

Al principio, llevar el corsé era muy doloroso. El borde de plástico duro del corsé siempre me estaba haciendo cortes, sobre todo en ambos lados de la cadera.

Me dolía mucho, incluso cuando me movía, al caminar. Con el tiempo, mi piel se estropeó, se puso flácida y se desfiguró debido a la fricción provocada por el aparato ortopédico. Como tenía que usar el corsé 23 horas todos los días, la piel que quedaba bajo el corsé ortopédico era distinta y se arrancaba con facilidad, y el sudor que se quedaba dentro no hacía más que empeorar la situación. El olor era insoportable, incluso a día de hoy todavía puedo recordarlo. Siempre tenía calor y empezaba a sudar, entonces todo me picaba. Pero cuando me rascaba, era incluso peor. Mi piel se había estropeado tanto y era tan frágil y débil que me despellejaba muy fácilmente. Las heridas a veces expulsaban una secreción amarillenta e incluso sangre. Esto hacía que el olor fuera inaguantable. Parecía un cadáver andante. El médico no podía hacer nada. Incluso yo misma despreciaba mi cuerpo. Pero no podía estar sin el corsé. Tenía que obligarme a ponérmelo. Era la única esperanza que tenía en ese momento de evitar el quirófano.

En el instituto, mi forma de ser cambió. Me volví más solitaria, siempre estaba escondida. Todos, incluso los profesores me miraban mal. Esa mirada de lástima y pena con la que me miraban me hacían sentir que era un bicho raro. Me aislé y pronto me convertí en el objeto de burla de los abusones del colegio. Quienes en realidad provenían de las mejores familias y eran los mejores estudiantes. El director y los maestros los adoraban, y tenían derechos al ser prefectos. Pero a sus espaldas, les gustaba meterse conmigo y empujarme. Sufrí numerosas hemorragias y contusiones. Pero ningún profesor se creyó mi historia, para ellos yo sólo era un monstruo. Pasé por todo esto con años, solo y en silencio. Lo que más me dolía de llevar el corsé no era el cuerpo, sino el alma.

Cuando tenía 19 años, el doctor me dio el alta. Me dijo que mi columna se ha estabilizado y que podía estar sin el corsé. Fue el día más feliz de mi vida. A partir de entonces, mi piel se recuperó por completo y ahora está suave como el terciopelo. Pero el dolor de espalda que sufría teniendo incluso teniendo el corsé no había desaparecido. Me di masajes, terapia de calor y yesos, todo ello sólo proporcionaba un alivio temporal. A los 24 años, volví a visitar a mi médico a su propia clínica en el hospital Mount Elizabeth. Me dijo que tenía escoliosis y que eso era inevitable. La única opción era vivir con esos fuertes dolores de espalda.

En 2009, Dios me pidió que me levantara de la cama una noche para revisar mi correo. Yo nunca miraba mi correo de yahoo. Pero le hice caso. Y vi la web del Dr. Kevin Lau. Simplemente se me ocurrió. Era demasiado bueno y maravilloso como para ser verdad. Las dudas y el temor aparecieron. Durante todos estos años estaba acostumbrada a vivir en la desesperanza. Y, de pronto, la esperanza apareció de la nada. Me daba miedo dar ese paso y aferrarme a esa esperanza. Todo el mundo a mi alrededor se mostró escéptico al respecto. Pasados unos meses, decidí llamar a la Clínica del Dr. Lau.

En la primera visita, el Dr. Kevin fue amable, humilde y cariñoso. Muy distinto a lo que parecía en su sitio web. Lo que me dio una confianza sorprendente en él y me hizo creer en los milagros, en que iba a corregir mi escoliosis. Para mí, él es una inspiración en sí mismo. Sin más preámbulos elegí un programa para la corrección. Me esforcé al máximo. Me enseñó que el ejercicio y la alimentación también juegan un papel muy importante. Me prestó libros de auto-sanación. Siempre estaba dispuesto a explicarme todo por lo que le preguntaba. Pone de manera habitual artículos en su sitio web y en su blog sobre salud para educar a sus pacientes en la búsqueda del bienestar y de la salud. Le han estado entrevistando en la radio, en la televisión y en los periódicos. Su libro explica todo lo que los enfermos de escoliosis necesitan saber. También contiene numerosos consejos que harán que nuestra salud mejore mucho.
Durante el tratamiento, mi postura mejoró mucho y ya apenas me encorvaba. Seguí la dieta recomendada, y experimenté un gran cambio. Mi visión mejoró 500-450 grados en solo 6 meses. Mi resistencia mejoró mucho y no me siento tan cansada ni estresada como antes. Yo no me pongo enferma, mientras que antes si. Mi tono de piel ha mejorado tanto que ya no necesito más maquillaje. A todo el mundo le parezco cada vez más alta. Mi dolor de espalda también mejoró con el paso del tiempo. Aunque lo más importante es que recuperé la confianza en mi misma.

Después de seis meses de tratamientos, mi curva superior de la columna vertebral en forma de ‘S’ mejoró de 36 a30 grados y la curva inferior mejoró de 35 a 26 grados. 15 grados en total es como un milagro, un sueño hecho realidad. Mis expectativas se cumplieron. Estoy en deuda con el Dr. Kevin.

No sólo corrigió mi escoliosis, sino que me contagió con su implacablemente pensamiento positiva, algo que cambió por completo mi punto de vista ante la vida. Todo es posible si te atreves a creer.

Lim Ching Mae
19th May 2010
Singapore
irene t

Tenía once años cuando descubrí que tenía escoliosis durante el examen médico rutinario en el colegio. Mi curvatura era de 10-20 grados y no se consideró lo suficientemente importante como para requerir un aparato ortopédico o cirugía. Los médicos siguieron mi progreso cada seis meses, sin observar un deterioro notable. Tuve la suerte de que nunca me vi obligada a usar el corsé ortopédico. Al llegar la pubertad ya me había desarrollado por completo y me dijeron que mi columna se había estabilizado… Hasta entonces no había sufrido dolor alguno. Años más tarde, cuando empecé a trabajar, empecé a sufrir de dolores de espalda tras estar sentada o de pie durante mucho tiempo. Busqué tratamiento en un hospital local y me recetaron glucosamina. El médico atribuyó el dolor a la presión que se produce en la columna vertebral debido a las curvaturas, y me aconsejaron no realizar deportes como correr o jugar al baloncesto. Como estos eran los únicos deportes que practicaba, me entró miedo por lo que dejé de practicar deporte de forma continua por miedo al dolor.

Mi curvatura había aumentado hasta los 39 grados. Mi médico me hacía radiografías anuales para observar el deterioro. Me dijeron que si la curvatura pasaba de 45 grados, entonces la cirugía sería la única opción- Debido a los dolores de espalda, evité hacer cualquier ejercicio, incluso aunque estuvieran preescritos.

Dos años más tarde lo intenté quitarme el dolor en una clínica quiropráctica. Aunque los ajustes que me hicieron me ayudaron a aliviar el grado de dolor, no hicieron nada para corregir mi curvatura. Tampoco la glucosamina me proporcionó alivio alguno. La cirugía era inevitable. Me sentía impotente, y apenas había soluciones.

Agradezco enormemente haber conocido al Dr. Kevin Lau antes de que mi columna vertebral se deteriorara más. Me devolvió la esperanza gracias a sus ejercicios y a la información dietética. Al haber completado los ejercicios, mis músculos también han ganado fuerza por lo que se ha fortalecido mi columna vertebral. Mi curvatura derecha disminuyó de 39 grados a 30 y mi curvatura izquierda pasó de 28 grados a 27 grados. El dolor de espalda y la rigidez disminuyeron significativamente, lo que me aporta mayor movilidad.
Ya no vivía con el temor de que moverme me iba a provocar un dolor horrible. Siento que por fin puedo ser proactivo acerca de mi escoliosis y no sólo sentarme y controlar los cambios y esperar a la cirugía. El Dr. Lau me devolvió la esperanza en la vida, una vida sin cirugía.

Irene T.
25 yr old, Office Worker
Singapore

A los 62, pasó de 46 grados a 39 y todo gracias al Dr. Kevin Lau

Después de la cantidad de médicos, ortopedas, quiroprácticos y fisioterapeutas en los últimos 12 años, ya no me quedaban muchas opciones para tratar la escoliosis que me habían diagnosticado. Pero siempre hay un rayo de esperanza. Y este rayo de esperanza me llegó gracias al Dr. Kevin Lau. No soy capaz de agradecerle lo suficiente todo lo que ha hecho por mí.

A pesar de que sufría de escoliosis desde que tenía 20 años, yo no sabía nada de ella. Pensé que la enfermedad se debía a la manera en que yo la manejaba y en cómo me comportaba Simplemente parecía tener la culpa la manera en que caminaba y no una enfermedad. Durante años viví con el hombro derecho más bajo que el izquierdo haciendo esto que el lado izquierdo de la cintura se viera mucho más alto que el lado derecho. Y conseguir ropa que me quedara bien fue el menor de mis problemas comparados con otros. A menudo tenía dolores de espalda, algunos de los cuales eran extremadamente fuertes.

Cuando me diagnosticaron la enfermedad en 1997 debido a un fuerte dolor en la parte de atrás, también me hicieron una radiografía. Pero en este momento, no conocía mi grado de escoliosis. La cirugía era la única opción que sugerían, algo con lo que yo no estaba de acuerdo por lo que lo consulté con otro ortopeda. Aunque no me hicieron ninguna radiografía me dijeron que la curva de la escoliosis era de 20 grados.

Entonces me sugirieron acudir a fisioterapia u operarme. No creía en la cirugía como única opción y le doy gracias a Dios por que este no fuera el único medio de curar la enfermedad. Fui al quiropráctico por mi cuenta ya que los médicos parecían pensar que no podían hacer nada con la escoliosis.

Mientras que la fisioterapia ayuda a aliviar el dolor hasta cierto punto, el efecto solo era temporal y el insoportable dolor de espalda volvía. Como si el dolor no fuera suficiente por sí solo, tras un par de sesiones de quiropráctica mi espalda empezó a dolerme más aún.

Y luego estaba mi consulta con el Dr. Kevin. Aunque yo era muy escéptica acerca de visitar otro médico quiropráctico, seguí adelante y conocí al Dr. Kevin. Y esto es probablemente una de las mejores cosas que he hecha. Me hizo una radiografía y me demostró que con los años se había incrementado hasta llegar a los 46 grados. Sin cirugía invasiva, la mayor mejora de escoliosis que logré fue de 7 grados ¡a mi edad! A día de hoy me siento más sana, más feliz y soy capaz de caminar con una postura más recta. No me quedo atrás y no manifiesto ningún signo de vértigo, algo que antes sentía todo el tiempo. Y lo mejor de todo es que el dolor de espalda, la fatiga y la tensión han desaparecido por completo.
El programa del Dr. Kevin no tiene nada que ver con los de otros expertos que he visitado en los últimos años. Todo el procedimiento incluye sólo ejercicios, fisioterapia y nutrición, una terapia que sabes que no te puede hacer daño de ninguna manera. El programa es tan fácil que he podido seguir haciéndolo asegurándome de que comía los alimentos adecuados y de que hacía los ejercicios correctos para mantenerme por mi cuenta también en forma y sana.

Si tuviera que agradecerle a algo que a día de hoy me sienta feliz y relajada. ¡Sería sin duda al Dr. Kevin Lau y a su maravilloso programa!

Irene K.
62 yr old Grandmother
Singapore
julia h

He tenido escoliosis desde que era adolescente. Mi madre también tenía la escoliosis, y cuando se hizo mayor se encorvó muchísimo. Siempre me ha dado miedo que pueda pasarme lo mismo.

A los treinta, empecé a notar un dolor bastante frecuente en mi espalda y en los hombros. También comencé a experimentar dolores de cabeza de forma frecuente, y me pareció que tenían algo que ver con mi dolor de espalda. Empecé a ver al Dr. Lau ¡y la verdad es que me cambió la vida! Después de sólo semanas de tratamiento, mi espalda y mis hombros estaban mucho mejor, y mis dolores de cabeza cosa del pasado. El Dr. Lau me enseñó ejercicios para hacer en casa, y también me recomendó hacer cambios en la dieta. Este programa requiere de mucha dedicación y compromiso por nuestra parte, sin embargo, si lo haces bien, te sorprenderán los resultados tanto como a mí.

Ojala hubiera conocido al Dr. Lau hace años, porque entonces me hubiera ahorrado años de dolor y preocupación. Si yo hubiera visto al Dr. Lau cuando era adolescente, puede que mi escoliosis no hubiera llegado a ser tan mala, y me habría sentido mucho mejor.

Le recomiendo el Dr. Lau a cualquier persona que sufra dolor de espalda, que padezca escoliosis o ambos. Creo que es mucho mejor recibir el tratamiento cuando se es joven. Tengo amigos cuyas hijas tienen escoliosis y les he animado a llevarlas a ver al Dr. Lau. Tal vez así se ahorrarán tener que sufrir durante años, como yo lo hice.

Julia H.
New Zealand

Nuestro hijo Mateo está muy inmerso en la escuela de atletismo. Juega al fútbol y al baloncesto como asignaturas optativas en la escuela. El deporte es muy importante para él.

Hemos estado yendo a ver a muchos especialistas en columna vertebral desde que a Mateo le diagnosticaron escoliosis durante los primeros años de adolescencia. Dijeron que cabía la posibilidad de realizar una cirugía para corregir la escoliosis de Mateo. La cirugía era una cirugía grande y probablemente afectaría a la capacidad de Mateo para hacer deporte después de eso. Por esa razón, hemos sido reacios a considerar la cirugía como opción, al igual que el corsé. Mateo se niega a utilizar el corsé.

Mateo tiene dolores de espalda frecuentes cuando se compite, por lo que comenzamos a buscar tratamientos alternativos, con la esperanza de que serían capaces de, al menos, retrasar la progresión de la curvatura. Mateo comenzó a ver al Dr. Lau, que entendía cómo de importante era el atletismo para Mateo. Juntos, diseñaron un programa de ejercicio y dieta para reducir la curvatura. Matthew ha participado plenamente porque no quiere tener que operarse.
Después de trabajar con el Dr. Lau, nos complace informar que las dos curvas de Matthew han disminuido. La curva en la parte superior de su espalda se ha reducido en 7 grados y la curva de la parte baja de su espalda en 9 grados. Esto va incluso más allá de nuestras expectativas, ya que solo esperábamos parar el progreso de la curvatura. ¡No sabíamos que sus curvas iban a mejorar! Ahora Mateo es muy feliz y ya no se queja dolor de espalda.

¡Gracias, Dr. Lau!

Matthew T.
Singapore
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Tengo 19 años, y llegué a Singapur para estudiar. Soy ucraniana. Para pagar mis estudios trabajo como modelo.

La agencia de modelos para la que trabajo me comentó que mi postura parecía un poco decaída, y que tenía que trabajarla. Yo sabía que tenía escoliosis, ya que a mis padres le habían dicho cuando yo era un pequeña que mi columna vertebral estaba torcida. Nunca había recibido ningún tipo de tratamiento, y no sabía siquiera si existía alguno. Pensé que era sólo una de esas cosas que con las que vive. Uno de los modelos con los que trabajé me sugirió el tratamiento quiropráctico. Ella dijo que había visto al Dr. Lau, y que había sido de gran ayuda.

Vi al Dr. Lau, quien me confirmó que tenía escoliosis leve. Me hizo un par de radiografías y me dijo que mi curva medía 19 grados. Comencé a trabajar con el Dr. Lau, y en cuestión de semanas, pude ver una diferencia en mi postura. Yo estaba muy contenta con los resultados que había conseguido. Todavía estoy trabajando como modelo, y no he vuelto a escuchar ningún comentario sobre mi postura.

Anna M.
19 years old
Ukraine
Alice C.

He padecido dolor de espalda durante la mayor parte de mi vida adulta. Cuando era niña, me diagnosticaron escoliosis, pero nos dijeron que no era lo suficientemente mala como para requerir cirugía. Mis padres estaban preocupados por mi postura, pero dos especialistas diferentes les dijeron lo mismo, que curva no eran tan malo, y que no me debería causar problemas cuando fuera adulta.

Cuando cumplí treinta años, empecé a tener dolores de espalda frecuentes, a los que no hice caso al principio, ya que estaba ocupada criando a mis hijos. Con el paso de los años como mi dolor empeoró, mi marido se dio cuenta de que postura era mala. Yo era incapaz de aguantar “recta” y siempre parecía que estaba encorvada. El dolor de espalda se hizo tan insoportable que a veces no podía hacer mis actividades rutinarias en casa y me costaba mucho trabajo aguantar firme todo el DIA.
Al final mis amigos me convencieron para que fuera a ver a alguien. De mala gana, fui a ver al Dr. Kevin Lau porque me lo recomendó un amigo de la familia. Me lo imaginaba partiéndome la columna por lo que era muy escéptica. Temía que estos tratamientos empeoraran mi dolor… Me sorprendió gratamente ver que los tratamientos eran indoloros. El Dr. Lau también me aconsejó cambiar mi dieta y hacer unos ejercicios en casa. Después de un par de semanas, empecé a notar que mi dolor de espalda era menor, y que mi postura estaba mejorando. Estaba muy contenta.

Me costó muchos años darme cuenta de que tenía que cuidar de mí misma si quería seguir cuidando a mi familia. Me alegro de que mi marido me animara a buscar ayuda, y siempre le estaré muy agradecida al Dr. Lau, que no sólo redujo mi dolor, sino que me enseñó a alimentar mi cuerpo de forma adecuada. Conocer los beneficios de una dieta sala no solo me ha venido bien a mí, sino que al resto de mi familia también.

Alice C.
San Francisco, USA
olga-d

Mi madre se llevaba quejando del dolor de espalda hasta donde alcanzo a recordar. Cuando mi padre falleció, ella vino a vivir con mi familia. A veces el dolor en la espalda era muy fuerte. El dolor también se extendía hasta su pierna derecha. Pronto empezó a sufrir caídas, y me daba miedo que pudiera pasarle algo mientras mi esposa y yo no estábamos en casa. La llevamos a su médico, este nos dijo que simplemente se estaba haciendo mayor y sugirió que la pusiésemos en una residencia si no éramos capaces de cuidar de ella.

Unos amigos nos hablaron sobre el Dr. Lau. Investigamos un poco y decidimos probar su programa a distancia. El Dr. Lau fue muy amable con mi madre y se interesó mucho por su salud y su historia. Nos sentimos cómodos con el Dr. Lau, y mi madre también lo hizo. Todos estuvimos de acuerdo en probar el programa.

El Dr. Lau descubrió que mi madre tenía una curvatura de 45 grados en la espalda, lo que le estaba causando el dolor de espalda y en la pierna, provocándole las caídas. Tras la primera fase del tratamiento, mi madre se quejaba menos del dolor de espalda ¡y el dolor de la pierna había desaparecido!

Hemos continuado con el tratamiento, y me he percatado de que mi madre es capaz de ponerse más derecha que antes. Sus hombros no están encorvados. ¡Lo mejor de todo es que ahora se cae mucho menos a menudo! Ahora todas creemos firmemente en los cuidados quiroprácticos y en el programa del Dr. Lau.

Olga D.
Germany
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He estado sufriendo dolores de espalda desde hace años. Todo comenzó cuando jugaba al tenis a nivel profesional en Eslovaquia después de haber sufrido una lesión durante un torneo. La primera vez no le eché cuenta al dolor pensando que iba a desaparecer y a los pocos días lo hizo. Pero con los años volvió y esta vez no sólo después de jugar al tenis, sino incluso cuando estaba sentado mucho tiempo. Empecé a tener dolor de espalda constantemente y llegó momento en el que incluso andar era doloroso. Cuando me mudé a Singapur para entrenar al tenis, otro entrenador me recomendó que visitara al Dr. Kevin. Ya había estado en muchos fisioterapeutas y quiroprácticos en Europa y no tenía nada que perder. El Dr. Lau me hizo unas radiografías y me dijo que los discos de mi columna eran muy finos y que eso era lo que causaba el pinzamiento y el dolor de mi espalda. Gracias uso de las máquinas de descompresión espinal en mi columna vertebral y al tratamiento regular con el Dr. Lau me alegra informar de que mi dolor se ha ido incluso después de las largas sesiones de entrenamiento tampoco me duele cuando conduzco o trabajo en el ordenador. Lo más impresionante es que el Dr. Lau volvió a hacerme radiografías, en ellas se apreciaba cómo había invertido la degeneración de mi disco espinal. Estoy muy impresionado con el programa del Dr. Lau. Admito que al principio era escéptico ¡pero los resultados me han hecho un creer! ¡Gracias, Dr. Lau!

Andrej Ziman
Tennis Pro
Slovakia
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Me encanta el golf. Llevo jugando al golf muchos años, es mi pasatiempo favorito. El año pasado, comencé a tener un dolor en el cuello que se extendía por el brazo izquierdo cada vez que me lanzaba la pelota o hacía deporte. Cuando empecé a jugar mal. Supe que tenía que hacer algo.
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Vi al Dr. Kevin Lau hablando largo y tendido sobre el dolor que estaba sufriendo. Me examinó y me preguntó acerca de mis hábitos alimentarios y de ejercicio. Tras hacerme una radiografía descubrió que sufría una enfermedad degenerativa del disco en las vértebras en el cuello de C5 a C7. Esto provocaba un pinzamiento de los nervios y por lo que me estaba dando el dolor del brazo. El Dr. Lau me aconsejó quitarle presión al cuello y ajustarlo. También me dio ejercicios para hacer en casa.

Una semana después ya no me dolía nada y pude jugar al golf de nuevo. 3 meses después me hice radiografías y el cuello había vuelto a la normalidad. ¡Incluso jugaba mejor al golf! Recomiendo encarecidamente al Dr. Lau. Está muy informado acerca de muchos aspectos relacionados con la medicina y no solo relacionados con los cuidados quiroprácticos.

Damien Ng
Golfer
Singapore
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Antes de conocer al Dr. Kevin Lau tenía graves dolores lumbares, el colesterol alto y problemas digestivos graves. Había visitado a muchos médicos, especialistas y terapeutas de todo tipo, pero el dolor volvía a aparecer cuando dejaba el tratamiento. ¡Desde siempre los masajes eran algo fijo en mi horario semanal! Fue muy frustrante y caro. Estaba empezando a perder la esperanza cuando de repente tuve un fuerte ataque de dolor en la parte baja de la espalda, más o menos cuando mi madre falleció.
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Por suerte me encontré con el Dr. Kevin. Gracias a su espíritu cariñoso y a que es todo oídos se convirtió en mi inspiración y me ayudó a volver a estar sano. Su enfoque holístico era lo que yo necesitaba, los cambios saludables en mi estilo de vida, en el hábito alimenticio y la actitud mental me dio fuerza y me permitió cambiar mi salud para mejor. Por fin conseguí estar sano y sentir dolor, el conocimiento que él me enseñó me permitió mantener un nivel de salud y bienestar que jamás pensé que podría tener. A día de hoy, darme un masaje es más bien por placer que por dolor, lo hago porque quiero relajarme. Otra ventaja es que mi aspecto ha mejorado, me veo y me siento más joven. Mi nivel de colesterol se redujo, algo increíble puesto que la dieta que el Dr. Kevin creó para mi era alta en grasas y colesterol. Hasta me hice pruebas médicas para comprobarlo. ¡Mis amigos se interesaron en saber qué estaba comiendo por lo que empezaron a preocuparse también por su salud!

Todo esto se lo debo a las orientaciones dadas por el Dr. Kevin. Tengo la suerte de poder cosechar los beneficios de seguir un plan nutritivo en esta incesante búsqueda por sacar lo mejor de nosotros. Por último, pero no menos importante, su magnífica excelencia es algo de lo que personas de cualquier edad pueden aprender.

¡Gracias Dr. Kevin Lau!

Li Ai Lay
Teacher , Age 56
Malaysia

Mi neurocirujano me condenó a una silla de ruedas después de una cirugía de espalda que salió mal, me dijo que sería extremadamente peligroso ir a la consulta de un quiropráctico. Pensé que si iba a estar en una silla de ruedas de forma permanente en unos meses, ¿cómo iba a ser peor ir al quiropráctico? Una enorme cicatriz procedente de la cirugía ejercía presión sobre la médula espinal. Me encorvaba constantemente y el dolor de ciática era insoportable. A los pocos meses de comenzar el tratamiento con el quiropráctico, me di cuenta de que ya no me encorvaba y que apenas tenía ciática. Ahora camino recto y no me encorvo. Puedo hacer ejercicio y ya no uso bastón. La silla de ruedas se ha quedado en el armario y apenas utilizo la scooter tampoco. También trabajamos en mi cuello donde se había producido un acoplamiento pese a que no hubiera dado aún ningún problema. Sé que algunos de los cambios tienen que ver con la dieta que el Dr. Kevin me puso, pero creo las manipulaciones es lo que más ha reducido la cantidad de tejido cicatricial y redistribuido el mismo para que ya no pise la médula. Ahora me considero una gran seguidora del método quiropráctico y déjame decirte que al principio acudí extremadamente asustada, escéptica y por pura desesperación.

Mr Yoh
65 years old
Malaysia
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Cuando mis padres descubrieron que cojeaba cuando tenía casi trece años, se preocuparon al notar que mi pierna izquierda era más corta que la derecha. Tras consultarlo con un amigo de la familia que era enfermero superior, me llevaron al especialista en un hospital donde me examinaron. Nunca hubiera imaginado que todos aquellos dolores tuvieran un origen común. Cuando el médico les explicó a mis padres en qué consistía la escoliosis, la gravedad de mi estado no nos afectó apenas… hasta que vimos en el hospital a una niña que se había sometido unos meses antes a una cirugía de corrección de la columna vertebral. Su madre nos contó que había estado postrada en cama hacía seis meses. Fue en ese momento cuando empecé a darme cuenta de que había algo que no estaba bien. Tenía una curva en forma de C de 38 grados en la zona lumbar. Según el médico, si la curvatura era de más de 40 grados, era recomendable pasar por quirófano, y que eso no solo significaría que tendría que pasar medio año en la cama, sino que eso derivaría en un problema psíquico y financiero para mis padres en aquel momento. Afortunadamente me pusieron un corsé de plástico durante 5 años.

En esos extraños años de la adolescencia, llevar un corsé de plástico duro todo el día me hizo perder mucha confianza en mi misma. Tenía que llevar un uniforme mucho más grande al colegio para poder llevar el corsé. No podía hacer la mitad de los ejercicios de la clase de educación física, e incluso si corría un poco, el interior del corsé quedaba empapado en sudor y me salían muchos moratones. Algunos de los profesores de educación física pensaban que era vaga y no me dejan explicarle mi problema. Me salían erupciones a menudo y no podía usar sujetador sin que se me cayeran las correas de un lado, ni podía llevar ninguna bolsa de cuero bonita al hombro. Tuve que dividir todos los libros de texto en secciones más pequeñas para no llevar mucho peso en la mochila del colegio, pero aún así, llevaba dos bolsas. Tardaba de 3 a 5 horas en ir y volver del colegio e incluso a día de hoy todavía recuerdo la sensación de caminar bajo el sol y mi cuerpo empapado en el interior de ese duro aparato ortopédico. Si miro hacia atrás me doy cuenta de que en realidad era una tortura para una chica de mi edad. A los diecisiete, el corsé se me quedó pequeño y por suerte me lo quité- Decidimos no volver a usar otro y nunca volvimos a ir al especialista.

Con los años, he aprendido a vivir con la columna vertebral torcida – a escoger a ropa que disimulen la asimetría de mi cuerpo, a ajustar mis zapatos para que mi cojera no sea evidente, a usar siempre mochilas con un buen apoyo para la espalda, etc.… Había abandonado los tratamientos para la escoliosis por completo. Tenía dolores leves de espalda y rigidez de cuello y hombros con más frecuencia a medida que iba creciendo. Yo sabía que mi escoliosis había empeorando, pero no podía hacer nada.
En abril de 2006, tuve un dolor de espalda muy fuerte y estuve postrada en cama durante casi una semana. Este dolor continuo me deprimió y llegué a pensar que iba a vivir con ese dolor para el resto de mi vida. Tenía que seguir adelante y hacer las cosas que siempre había querido probar en el “poco tiempo” que me quedaba. Había decidido mudarme a Australia cuando mi hermana me trajo un recorte de periódico sobre el seminario de Dr. Kevin Lau, dos meses después de aquel dolor de espalda tan grave. Las explicaciones del Dr. Lau sobre la escoliosis y los casos que contó me devolvieron la esperanza. Después de investigar mucho en el Internet y tras pensarlo bien, decidí posponer mi plan de mudanza medio año para terminar someterme al tratamiento del Dr.Lau.

La radiografía realizada antes de someterme al tratamiento mostró que mi curvatura había empeorar con los años, hasta llegar a los 55 grados, y que mi cuello se necesita corrección también. Durante el medio año siguiente, a pesar de estar un poco estresada con el trabajo, realicé de 2 a 3 sesiones de tratamiento por semana con el Dr. Lau. El tratamiento fue muy doloroso los dos primeros meses ya que mi cuerpo estaba tirando y estirándose. Pero a medida que avanzaba con los ejercicios, me notaba más flexible y enérgica. Empecé a ver más allá y disfruté de las sesiones de tratamiento. El Dr. Lau no paraba de insistir en que era necesario comer de forma saludable y dormir lo suficiente, por lo que me hizo reflexionar acerca de lo que comía y de cómo descansaba.

Tras finalizar el tratamiento de seis meses, la radiografía mostró una mejora de 15 grados en mi escoliosis. Así que me quedé otros tres meses en tratamiento antes de mudarme a Australia…

Para mí, estos tratamientos significaron mucho más que los 15 grados de corrección en mi columna. Sentí que estaba bendecida, y yo aprendí a tener fe y que existe una solución sea cual sea el problema. Tomando eso de base, cada grado de resta un año de vida por lo que esta corrección puede que me haya dado 15 años de vida… incluso si es menos, estoy muy agradecida por ello.

Low Cher Ching
Solution to My Scoliosis 33 years old
Malaysia

Como ya sabéis, después de muchos meses pensando en cambiar mi dieta hace poco que decidí hacerlo. Para mi sorpresa, después de cuatro días siguiendo la dieta del Dr. Kevin mi presión arterial estaba por debajo de la habitual 80/120 y había perdido cuatro kilos. Por otra parte, también el dolor de mi cadera izquierda se redujo notablemente, un dolor que hasta entonces había persistido durante 6 meses.

A día de hoy no estoy tomando mis pastillas para la hipertensión, pero si estoy controlando cuidadosamente mi tensión y mi peso. Al modificar mi dieta, parece que mi tensión y mi peso se han mantenido estables. El dolor en dos partes de mi cuerpo ha desaparecido, la inflamación se ha reducido gracias a los consejos del Dr. Lau.

¡Mi artritis severa y el dolor en la parte baja de la espalda han mejorado 12 grados! Me sorprendió lo que vi en las radiografías de después de los tratamientos. Me gustaría darle las gracias por sus ánimos y sus palabras, sin las cuales dudo que hubiera realizado su programa.

Atentamente
Tan Poh Ghee

Tan Poh Ghee
Tan Poh Ghee - Scoliosis and Hypertension Improved!
Singapore
chan-cheng

Me lesioné la espalda mientras realizaba una tarea del hogar hace unos 20 años. Desafortunadamente no consulté a ningún especialista para cuidarme la lesión. El dolor iba y venía de vez en cuando y en el momento que el dolor era inaguantable, apenas podía moverme. Sólo acudí al fisioterapeuta cuando el dolor se hizo insoportable. Como mi lesión no se había curado bien, mi enfermedad comenzó a empeorar por lo que también afectó a mi movilidad.

En el año 2003 me sometí a una operación importante para reemplazar mi cadera por completo. Antes de la operación, moverme me dolía mucho. Tuve incluso que recurrir a la silla de ruedas. Apenas caminar. Perjudicaba mi sueño. Después de la operación, la situación mejoró. Sin embargo, mi problema de espalda persistía. Quería tratar mi columna vertebral con ayuda médica antes de que fuera demasiado tarde.

En octubre de 2005 acudí a una charla sobre problemas de columna vertebral, organizado por el Dr. Kevin Lau. Quedé muy impresionada por el gran conocimiento del Dr. Lau en lo referente a los problemas de columna. Sabía que había encontrado a alguien que podría ayudarme con mi problema de columna. Inmediatamente y sin dudarlo mucho pedí una cita en la clínica del Dr. Lau.

El Dr. Lau es un hombre amable que entiende los problemas y dolores que sufren sus pacientes y que además pone todo su esfuerzo en tratarlos. Se preocupa y supervisa el progreso de sus pacientes constantemente. Tras recibir el tratamiento del Dr. Lau me di cuenta de que mi problema de espalda y mi salud habían mejorado.

Mis condiciones en general han mejorado. Por fin he encontrado a alguien que me puede ayudar a aliviar mi problema de espalda.

Señora Chan Cheng Ha

Madam Chan Cheng Ha
Finding A Better Alternative to Surgery 62 yrs old
Singapore
licy coh

El dolor de espalda llevaba atormentando más de 20 años. Pensé que esto se debía a una mala postura relacionada con el trabajo. La acupuntura y el masaje sólo me daban un alivio temporal. Cuando comencé a notar hormigueo y entumecimiento en el brazo izquierdo y en los dedos, busqué la ayuda de un cirujano ortopédico. Después de unas cuantas sesiones de tracciones y ejercicios con el terapeuta, el cirujano me vio y me dio de baja, diciendo que se debía a la edad. xray
Fue algo muy desalentador. ¿Debía aceptar el problema y esperar? ¿Debía aceptar este problema y esperar para el inevitable paso por el quirófano? Un año más tarde, la sensación de hormigueo y el entumecimiento de los dedos de la mano izquierda volvieron. Me negué a acudir al cirujano para que me dijera lo mismo y a esperar para la operación.

Me encontré por casualidad con publicidad de Health in Your Hands. Tras el taller, el Dr. Kevin Lau me examinó y me mandó una radiografía. Descubrí que tenía escoliosis y problemas en el cuello y la cadera. Sin pensarlo más comencé mi tratamiento con el Dr. Kevin Lau, 3 veces a la semana. Después de 6 meses, me volví a hacer una radiografía. Los resultados fueron más allá de mis expectativas, la curvatura mejoró 10 grados en el cuello, 8 grados en el tórax y 12 grados en la zona lumbar y crecí 1 cm.

Decidí continuar con el “Programa de Bienestar” durante un año para estabilizar mi espalda. El Dr. Lau también me guió a través de la desintoxicación y la dieta. Las pruebas mostraron que mi diabetes, los riñones y las funciones del hígado mejoraron. Mis amigos me felicitan y dicen ahora parezco más sana. Sí, ahora tengo más energía.

Lucy Koh
Retired Teacher Avoids Surgery - 54 yrs old
Singapore

La primera vez que supe que mi columna vertebral se curvaba hacia un lado fue hace 8 años cuando me fui a dar un masaje. La masajista trazó la curvatura con el dedo. Pensé que era una deformidad de nacimiento probablemente ya que no tenía dolores ni molestias en ningún sitio, ni siquiera los dolores de espalda típicos de la menstruación que sufren algunas mujeres. Además las veces que he sufrido dolor de cabeza se puede contar con una mano. Sin embargo, en los últimos años, tenía los hombros tensos y poca energía.

Hace unos meses, empecé a preguntarme si mi curvatura de la columna es eso que llamaban “escoliosis”. Por lo tanto, cuando el Dr. Kevin, dio una charla sobre la escoliosis y asistí. Tras una observación visual, el quiropráctico me confirmó que sufría escoliosis. Una radiografía de la columna confirmó que tenía escoliosis torácica en forma de C de unos 36 grados desde el cuello hasta la T6.

Me inscribí en una de las terapias de corrección del Dr. Kevin. Dos veces a la semana, hacía una sesión de terapia de una hora en la que realizábamos ejercicios para estirar y fortalecer los músculos y los huesos de la parte superior y el cuello, además de ejercicios de tracción e inversión. Después iba a la consulta del médico donde ajustaban mi columna vertebral y las cervicales. Y ya por último la parte más relajante: los electrodos y las máquinas.

El Dr. Kevin manda a sus pacientes a que pidan cita para hacerse una radiografía al término de las sesiones. Las radiografías de los primeros pacientes han sido muy alentadoras. Todos los pacientes han reducido sus curvaturas; 10 grados a sido el registro mínimo corrección en pacientes. La columna de un paciente de 15 años se redujo de 45 grados a 28, mientras que la de otro de 70 lo hizo de 16 a 4. ¡Mi curvatura se redujo en 15 grados!

¡Ahora puedo sentir mis hombros y mi cuello está menos tenso! El domingo, después de almorzar, subí 200 pisos como preparación para un viaje por India / China el próximo octubre pero ¡no estaba tan cansada como solía estar! Saludos,
Jacqueline T.

Jacqueline T
Scoliosis Won’t Hold Me Back!
Singapore
michael-lum

“Sufría de migraña desde que tenía 12 años, aunque por aquel entonces no sabía lo que era. Cuando me hice mayor la migraña empeoró – un incluso un simple rayo de sol me molestaba.

Vi a los mejores oculistas de Asia y Australia así como al mejor neurólogo en Singapur. Todos ellos examinaron mis ojos, pero dijeron que no tenía nada.

Pero los ataques siguieron ocurriendo un par de veces al mes y con ellos las náuseas y los vómitos durante los ataques, pese a la medicación.

En peor ataque que tuve fue vomité más de 15 veces y tuve que quedarme en casa durante tres días en una habitación a oscuras, con las cortinas corridas y el aire acondicionado encendido.

El año pasado, fui a una charla del quiropráctico Kevin Lau. Una semana después de la charla, decidí que tenía que enderezar mi columna. Estoy un poco encorvado, después de tantos años estudiando y trabajando con el ordenador. Durante la primera sesión, que duró dos horas, hicimos ejercicios y ajustamos la columna vertebral en tres partes. Me sentí genial y revitalizado.

El Sr.Lau, australiano, es suave, modesto y humilde, siempre está hablando y bromeando y abierto a la comunicación con sus pacientes. Se tomó la molestia de explicarme cual era mi problema – columna curvada y cuello que se sobresale por detrás, provocándome así migraña.

Incluso fue más allá, puesto que me dijo los alimentos más saludables según mi tipo metabólico y me prestó sus CDs del gurú motivacional Anthony Robbins.

No sólo se desvaneció mi migraña, sino que mi nivel de colesterol se redujo también. Tengo pruebas médicas que lo demuestran.

Tras 10 meses de tratamiento, por fin tengo una postura saludable. Ahora soy capaz de caminar bajo el sol sin que este me provoque migraña”.

Mr Michael Lum
Life Long Migraine Gone 50, training director
Singapore
isla-west

Desde que tengo memoria siempre me dolía la parte baja de la espalda. Era un dolor que aparecía tras realizar alguna actividad física, como limpiar la casa, hacer deporte, etc. E incluso a veces, sin hacer ninguna de esas cosas también me dolía. En octubre de 2007 me di cuenta de que después de hacer deporte no sólo la parte baja de mi espalda, sino que el resto también me dolía. A partir de enero de 2008 todo empeoró. Me dolía mucho la espalda. Quise seguir manteniéndome en activo pero fue casi imposible.

Me dolía mucho la espalda al sentarme a estudiar, ver la televisión e incluso al ir a cenar. Llegó un momento en el que tuve que tomar analgésicos para poder dormir por la noche. Me dolía la espalda constantemente. A mediados de febrero, comprendí que el dolor no se va a ir por si solo, que algo iba mal, así que me fui y le pedí cita. Primero tuve que hacerme radiografías. En la siguiente cita me mostró las radiografías y mi columna vertebral estaba claramente torcida. Soy joven, estoy en forma, sano, activo y saludable y rara vez me lesiono así que me considero a mí mismo invencible en ese aspecto, por lo que al ver el estado en que estaba mi columna fue un gran golpe de realidad. Yo siempre había cuidado mi cuerpo, por lo que me sentí realmente decepcionado cuando vi el estado en el que estaba mi espalda. Ojala hubiera hecho algo antes con el dolor, así no se hubiera puesto tan mal.

Durante 3 meses, me hizo un test para saber de qué tipología metabólica era. Yo soy del tipo proteico de oxidación rápida. Me enseñó una nueva dieta que consistía en comer más proteínas y grasas de lo que normalmente comía. Al principio dudaba sobre introducir o no tanta grasa en la dieta. Pero le di una oportunidad. Durante las 2-3 primeras semanas me sentí un poco lento y de mal humor. La única cosa buena en esa etapa fue que no tenía hambre entre las comidas y que por lo tanto comía menos aperitivos. A la cuarta semana de la dieta empecé a notar los beneficios. Mi nivel de energía subió, ahora duermo toda la noche sin despertarme, y tampoco se me antojan cosas con chocolate o pastel de queso, me siento muy bien y he perdido 3 Kg. casi sin quererlo.

Cosas que he aprendido:
● Los quiroprácticos NO dan miedo y NO hacen daño.
● Tener dolor de espalda no es normal
● Algunas grasas no son malas
● Algunas cosas sin importancia en realidad si la tienen, debería haberme preocupado de este problema mucho antes.

Isla West
Sports Fanatic Finds Relief
Gold Coast, Australia

Estimado Dr.Lau:

Samantha desde Taiwán le envía saludos, el objetivo de este email no es otro que enviarle las últimas radiografías de mi hija, adjunto la radiografía que le hicieron la semana pasada.
Ahora, su escoliosis está en 36 grados, por lo que obviamente el tratamiento ha funcionado bien ya que son 5 grados menos que en la última radiografía.
Seguiremos con el programa, los ejercicios y la dieta.
Nos gustaría darle las gracias otra vez y preguntarle si tiene algún consejo más.
Muchas gracias por todo.

Saludos,
Samantha

Samantha
14 years old results from home therapy.
Taiwan, Taipei

Mi hija, Jessica W., tiene 14 años y sufre de escoliosis severa. Leímos acerca del Dr. Kevin Lau por internet. Vimos una entrevista por televisión en la que aparecía el Dr. Kevin Lau y leímos los artículos y el libro que escribió.

Nos quedamos tan impresionados con su conocimiento y experiencia relacionada con el tratamiento de los pacientes con escoliosis que decidimos viajar a Singapur para realizar un tratamiento de siete semanas.

Pensamos que el Dr. Kevin es un médico muy concienciado, cercano y resolutivo con respecto a sus tratamientos. Siempre está dispuesto a escuchar y a responder a cualquier pregunta que tengamos relativas tanto a su tratamiento como a la terapia. Conoce bien la tecnología de este campo y siempre está al día de los últimos métodos quiroprácticos.

Sin duda posee un valor incalculable para los enfermos de escoliosis. Está destinado a ser uno de los mejores.

Les deseo todo lo mejor.
Atentamente,

L. Fong Teh
Madre de una paciente de escoliosis – Jessica W.

L. Fong Teh
Mother of scoliosis patient – Jessica W.
Melbourne, Australia

Mi hijo fue diagnosticado de escoliosis torácica del lado derecho con una curvatura de 29 grados en agosto de 2010 cuando tenía casi 15 años. El médico de un hospital puntero en el tratamiento de problemas pediátricos y ortopédicos sólo le propuso a mi hijo a usar el corsé durante 23 horas al día sin ningún tratamiento adicional, además de un chequeo cada 4-6 meses, por lo tanto, llevé a mi hijo al quiropráctico dos veces a la semana, hasta que en julio de 2011, una radiografía mostró que la curva había alcanzado los 35 grados. No parada de cuestionarme la eficacia del quiropráctico y del corsé durante ese año.

Tras ello llevé a mi hijo a la clínica de un osteópata chino en vez de quiropráctico. Después de realizar un tratamiento durante 6 meses, en febrero de 2012, de nuevo una radiografía mostró que la curva había progresado más de 38,3 grados. El doctor me dijo que mi hijo probablemente iba a necesitar pasar por el quirófano si su escoliosis seguía aumentando en los meses siguientes. Aunque me sentía impotente y desesperado, seguí buscando un tratamiento alternativo hasta que un día me encontré con el libro del Dr. Kevin Lau – Su Plan para la Prevención y Tratamiento de la escoliosis Natural de inmediato lo encargué por Amazon y empecé a leerlo enseguida. El libro es fácil de usar, las instrucciones son muy fáciles de seguir, los consejos sobre las dietas y el ejercicio son buenos para prevenir y tratar la escoliosis. El Dr. Lau también dio ejemplos muy detallados sobre la concepción errónea y sobre como sus métodos han conseguido unos resultados increíbles en sus pacientes.

Tras terminar de leer el libro, me puse en contacto con el Dr. Lau directamente y decidí llevar a mi hijo a su clínica de Singapur durante la pascua para que se sometiera al tratamiento. Puesto que éramos pacientes extranjeros, nos unimos al programa intensivo de tratamiento de una semana.

El Dr. Lau realizó una breve exploración física para comprobar el grado de escoliosis de mi hijo, entonces me recomendó un programa personalizado que incluía un plan de nutrición y un programa de ejercicios, los ejercicios no sólo se podían hacer en la clínica, sino también en casa con algunos objetos muy básicos.

Además el Dr. Lau trataba la escoliosis él mismo haciendo uso de máquinas asistidas y manuales para realizar los ajustes. También utilizó efectivas e innovadoras técnicas médicas para corregir el desequilibrio provocado por la enfermedad.

Tras regresar a Hong Kong, pedí varios objetos, aparatos y máquinas que me recomendaron durante el tratamiento en la clínica del Dr. Lau, al continuar con los ejercicios y el plan nutricional, la escoliosis de mi hijo se estabilizó y no ha sufrido ningún aumento desde que recibió el tratamiento del Dr. Lau en abril de 2012.

El Dr. Lau es una persona muy amabley entiende el problema que sufren sus pacientes. Es muy profesional y siempre está dispuesto a dar consejos. Se preocupa por mantenerse informado del progreso de mi hijo desde que se sometió a su tratamiento hace año y medio.

El tratamiento del Dr. Lau, es la mejor alternativa a la cirugía.

Eileen C.
Madre de un paciente de escoliosis – Jonathan K.

Eileen C.
Mother of scoliosis patient – Jonathan K.
Hong Kong